Bitcoin
La primera aplicación de aquel registro, y la única con un techo que nadie puede cambiar solo. De dónde viene el límite de veintiún millones, qué hace el halving, y qué es realmente la minería.
Renato UlianovApertura · 21 s · en portugués
Borrosa a propósito. Cinco palabras, y todas son calendario.
Veintiún millones, y ni uno más
Toda moneda tiene a alguien que decide cuánta va a existir. En el dólar es la Fed — fue la clase 05 de la otra ruta. En el bitcoin la respuesta es rara: nadie decide, porque ya está decidido.
El programa que corre la red tiene una regla de emisión escrita dentro. Cada bloque nuevo crea una cantidad de bitcoin de la nada y se la entrega a quien cerró el bloque. Esa cantidad es la recompensa, y es la única puerta por la que entra bitcoin al mundo: no hay otra.
La recompensa empezó en cincuenta por bloque. Y cada doscientos diez mil bloques — unos cuatro años — cae a la mitad. Nada más. De esa regla de una línea sale todo lo que sigue.
Cada corte entrega la mitad de lo que falta
Dividir por dos para siempre tiene un efecto menos obvio de lo que parece: la primera era, sola, crea la mitad de todo el bitcoin que va a existir. La segunda crea la mitad de lo que quedó. Y así sucesivamente.
Toca cada era para ver los números. No son estimaciones ni pronósticos: son la regla dividida por dos, y estaban decididos desde el primer día.
No es encontrar — es intentar
La palabra minería estorba. Nadie busca bitcoin escondido en ningún lado. Lo que hace la máquina es armar un bloque candidato, calcular su resumen, y mirar si el resultado cayó por debajo de un objetivo. Si no cayó, cambia un número cualquiera dentro del bloque y calcula de nuevo.
No hay atajo: el resumen es impredecible, así que el único camino es intentar. Quien encuentra primero anuncia el bloque, y la red lo revisa en un solo cálculo — difícil de encontrar, fácil de revisar. Eso es lo que la clase 02 llamó caro.
Prueba. Subir la dificultad encoge el objetivo, y el número de intentos explota.
- Intentos
- 0
- Promedio esperado
El ritmo es fijo, la competencia no
Si entran más máquinas, los bloques empiezan a salir demasiado rápido. Si muchas se van, demasiado lento. En ambos casos el cronograma de emisión se caería — y el halving dejaría de ser cada cuatro años.
Por eso la red recalcula la dificultad cada dos mil dieciséis bloques, unas dos semanas, apuntando a un promedio de diez minutos entre bloques. La dificultad persigue a la competencia para que el reloj no cambie. Es el mecanismo que vuelve cumplible la promesa del techo.
Ahora lee la frase
Es la misma del comienzo, sin lo borroso. Toca cada parte destacada.
Cinco palabras
Ninguna es opinión: las cinco son regla escrita. Toca una.
Cinco toques y la frase se acabó.
Si entendiste esto, la clase cumplió lo que prometió
- La recompensa por bloque es la única puerta de bitcoin nuevo.
- Cada 210 mil bloques cae a la mitad — y cada era entrega la mitad de lo que falta.
- Minar es intentar hasta que el resumen caiga bajo un objetivo, no encontrar monedas.
- La dificultad se ajusta para que el intervalo entre bloques sea siempre parecido.
Renato UlianovCierre · 38 s · en portugués
Material educativo. La página describe la regla de emisión y el mecanismo de minería, que son fijos, y por eso no cita precio, ni cantidad ya emitida, ni en qué era estamos — esas cosas cambian. No es recomendación de compra ni de venta.